La novedad del Papa Francisco en la Iglesia

José Tonello Director Ejecutivo Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio FEPP
José Tonello Director Ejecutivo Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio FEPP

Con la elección a Papa de Jorge Mario Bergoglio, todos hemos sentido llegar a nuestra Iglesia Católica un soplo de aire fresco, poco a poco percibido en el mundo también por los no católicos y no cristianos.

Se presenta saludando “buenas tardes” y pidiendo oraciones para él, que viene del extremo del mundo: siente la necesitad de la ayuda de Dios.

¿Todo el bien que está haciendo no será fruto también de las bendiciones solicitadas por las oraciones de tantas personas?

Para el Papa siempre hay por lo menos dos clases de observadores:

  •  los cercanos a Él, incluso físicamente, principalmente la Curia Romana.

No todos ven con buenos ojos lo que Francisco está haciendo. Hay personas y entidades religiosas que claramente lo critican y, si pueden, obstaculizan. Hay quien busca controlar lo que él dice a los fieles y al público en general, queriéndole obligar a leer, en vez que hablar “desde la abundancia del corazón”. Hay juegos de poder “político” y “económico” muy difíciles de romper y vencer; vemos algo de esto también cerca de nosotros.

Le va a costar mucho sudor y sacrificio cambiar esta realidad.

  •  los que viven más lejos y sienten que el Papa habla para todos, que regresa la “primavera” del espíritu propia del Concilio Ecuménico Vaticano II. No se trata solo de los lejanos físicamente, sino también de los lejanos espiritualmente.

Los católicos que vivimos lejos del Vaticano sentimos que Papa Francisco nos trae con su vida una comunicación más actual de la naturaleza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo:

  • un Dios humano, que comprende a los humanos,
  • un Dios misericordioso,
  • un Dios que perdona siempre (él no se cansa de perdonar, somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón),
  • un Dios para los últimos, para los excluidos, para la periferie,
  • un Dios que no atosiga con sus mensajes y exigencias: un Dios que tiene paciencia, que espera,
  • un Dios feliz, que quiere que seamos felices (Evangelii Gaudium).

Otro punto básico de su comunicación es el concepto que se refiere a la dignidad de las personas humanas, de todas las personas humanas. Este concepto se expresa también con gestos de afecto, de escucha, de atención para las personas enfermas, “pequeñas”, excluidas.

Los “espiritualmente lejanos” de las posiciones de la Iglesia Católica encuentran en la conducta de Papa Francisco una razón para acercarse y buscar entender mejor la riqueza humana que nos une.

Papa Francisco no juzga a los demás. “¿Quien soy yo para juzgar?”.

Papa Francisco reacciona como una persona normal: “Si ofendes a mi madre, te doy un puñete”.

Papa Francisco, en un mundo esplendoroso, quiere vivir modesta y pobremente:

  • ha dejado el palacio vaticano,
  • ha simplificado la vestimenta,
  • no quiere carros lujosos (en Buenos Aires utilizaba el transporte público),
  • sueña y quiere un Iglesia pobre para los pobres.

En su humildad, contraria a gestos grandilocuentes, demuestra convicción y fortaleza.

Francisco se está convirtiendo en una conciencia crítica vigilante dentro y fuera de la Iglesia, en este mundo poco propenso a dejarse llevar por los valores del espíritu.

Quisiera perfilar de esta manera la personalidad del Papa. Son algunos trazos fácilmente observables, tan antiguos que por eso mismo hablan de “novedad”.

  1. Francisco es una persona humana que ha construido su manera de ser a través de los años, una persona que quiere seguir creciendo (por eso pide oraciones), una persona conciente de sus limitaciones (por eso pide perdón).
  2.  Francisco es un cristiano que quiere vivir el Evangelio de Jesús, en su exigencia más sencilla y profunda: Ama a Dios y ama a tu prójimo.

Conoce bien y promueve los caminos abiertos por la reflexión teológica y la investigación bíblica, pero deja de lado las disquisiciones dogmáticas y los aparatos protocolarios. Habla un lenguaje que todos entienden. Es misionero siempre y en cada lugar.

La Iglesia es el instrumento de la evangelización, de la salvación, de la satisfacción.

  1. Francisco es un humanista culto con una formación que le hace disfrutar de la literatura, de la música, del teatro, de la opera, del cine. Le gusta la música de Mozart, el cine de Fellini, la poesía de Borges, las novelas de Dostoyevsky.

Cree en la creatividad no solo de las artes, sino de todos los órdenes de la vida. Por eso nos sorprenden sus gestos y sus palabras.

  1. Francisco está bien situado en el mundo de hoy, siente las expectativas de la sociedad y vive los problemas y esperanzas que afectan a los hombres y mujeres de hoy. Por eso el Sinodo de la familia con aperturas impensables hace pocos años. La Iglesia tiene que ser capaz de curar heridas y dar calor a los que sufren. Por eso su constante crítica a la sociedad del desperdicio y del descarte.
  2. Francisco es valiente y denuncia con firmeza y exigencia el predominio del dinero sobre la persona humana. Lo vuelve a hacer con claridad en la encíclica “Laudato si”, tocando el tema de las crisis bancarias, bien conocidas en América Latina y en particular en el Ecuador, por los enormes sufrimientos que causaron.
  3. Francisco mira más al futuro que al pasado, le interesa más abrir espacios nuevos para la construcción del Reino de Dios, que añorar un pasado que ya no se repetirá. Por eso la exigencia de cambios culturales y estructurales dentro de la Iglesia para poder incidir en el mundo.
  4. Francisco, como buen Jesuita discípulo de Ignacio de Loyola, ama las posiciones de frontera, en el pensamiento y en la acción, aquellas periferias espirituales, morales y económicas de la humanidad, a las cuales puede acercarse quien está dispuesto a dialogar con los que piensan de otra manera, con los indiferentes y hasta con los adversarios.
  5.  Francisco es latinoamericano, con la riqueza propia de nuestra sociedad, donde el compartir alegrías y dolores, sacrificios y perspectivas es característica común.
  6. Francisco es un gran comunicador: por eso sus gestos y sus palabras no solo son fácilmente entendidos por todos, pueblo sencillo e intelectuales, sino que son esperados y buscados.

A las grandes audiencias publicas de los miércoles, se agregan ahora los encuentros de casi todos los sábados para grupos de personas particularmente invitados. Lo ha hecho con los scouts, con las familias, con los movimientos eclesiales de laicos, con los administradores de los gobiernos locales.

Me interesa recordar su encuentro del 28 de febrero de 2015 con 7.000 dirigentes de las cooperativas italianas y el texto de su discurso que el GSFEPP y banCODESARROLLO están difundiendo entre todas las cooperativas ecuatorianas.

El título es típico de las expresiones del Papa: “En una cooperativa uno más uno es igual a tres”. La exhortación final, después de tratar problemas y situaciones de verdadera dificultad y amplias perspectivas, dice así: “Vayan adelante, ¡ánimo! Sean creativos, POETAS”.

Un amigo que participó al encuentro me escribió así sus reflexiones:

“¡Sean poetas!”

Así nos saludó Papa Francisco.

Al momento me pareció raro.

¿Poetas? No.

Nosotros tenemos que ser pragmáticos, concretos, eficientes.

Tenemos que enfrentar una crisis durísima.

Nuestras empresas cooperativas son frágiles, fatigan para superar las dificultades, para ser competitivas en los mercados.

Nuestros socios quieren resultados.

Quieren saber que somos capaces de defender el empleo y el trabajo.

Que sabemos valorizar sus productos.

Que la economía cooperativista y mutualista se desarrolla, crece, obtiene buenos resultados.

Nada de poetas entonces.

En el tren hacía mi casa me puse a pensarlo.

Los poetas son capaces de creatividad.

Los poetas están afuera de los esquemas pre constituidos.

Los poetas suscitan en los demás emociones, pensamientos, sentimientos.

Los poetas cambian la forma con la que nosotros percibimos la realidad.

Haciéndolo contribuyen a generar comportamientos, decisiones, acciones diferentes.

Esto nos quería decir Papa Francisco.

Que a nosotros nos toca no solo el hecho de hacer funcionar bien nuestras empresas cooperativas.

Que estamos llamados a cambiar la economía y el mundo.

A “globalizar la solidaridad”, como Papa Francisco nos había dicho algunos minutos antes.

Mejorar la vida de nuestra gente.

Hacer empresa poniendo al centro las personas y no la ganancia.

Superar la competición en los mercados nacionales y mundiales con la solidaridad y el cooperativismo.

Humanizar la economía.

Curar, con el trabajo de empresas diferentes, los males que han generado la crisis.

No sé si sabremos ser de verdad y en lo profundo “poetas”.

Sé que las enseñanzas de Papa Francisco nos ayudarán a serlo.

¿La novedad del Papa Francisco? Hacernos conocer y querer a un Jesús que nos quiere, respeta y perdona a todos, cristianos y no cristianos.

Papa Francisco es hoy el poeta de Jesús.

José Tonello Quito, 24 de junio 2015 Universidad Católica de Quito

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